De dónde viene
Esther Berg y David Grant lo publicaron en la Universidad de Wisconsin en 1948 como una técnica objetiva para medir la flexibilidad del pensamiento (Berg, 1948; Grant y Berg, 1948). Brenda Milner (1963) lo hizo famoso al mostrar que los pacientes con lesiones en el lóbulo frontal seguían usando una regla que ya no valía, incluso sabiendo que fallaban. Desde entonces es una de las pruebas más citadas de la neuropsicología y una de las más usadas cuando se habla de funciones ejecutivas.
Cómo funciona
Las tarjetas varían en tres cosas: color, forma y número de figuras. Hay una regla oculta, por ejemplo emparejar por color, y tú la descubres a base de acertar y fallar. Cuando llevas diez aciertos seguidos, la regla cambia a otra dimensión sin ningún aviso. La versión completa tiene 128 tarjetas y termina tras seis cambios de regla o cuando se acaban. Hay una versión corta de 64.
Supón que la regla es el color. Emparejas un triángulo rojo con la tarjeta roja y te dicen que es correcto. Sigues así hasta el décimo acierto y, sin que nadie te avise, la regla pasa a la forma. Tu siguiente emparejamiento por color recibe un «incorrecto». La pregunta del test es cuántas tarjetas tardas en soltar el color y probar otra cosa. Algunas personas cambian a la segunda tarjeta. Otras siguen con el color durante diez o quince, convencidas de que el examinador se ha equivocado.
Lo que se puntúa no es solo cuántas aciertas. Se cuentan las categorías completadas, los errores y, sobre todo, los errores perseverativos: seguir emparejando según la regla anterior después de que haya dejado de funcionar. También se mira cuántas tarjetas necesitas para dar con la primera regla y si pierdes una regla que ya habías encontrado.
Qué mide
Flexibilidad cognitiva: dejar una estrategia que ya no sirve y adoptar otra con la única guía del acierto y el error. Para eso hace falta formar una hipótesis, mantenerla en la memoria de trabajo, detectar el cambio en las respuestas que recibes e inhibir la respuesta que te salía sola. Nyhus y Barceló (2009) revisan qué hay detrás de cada puntuación y recuerdan que, aunque se asocia al córtex prefrontal, el test tira de una red mucho más amplia, así que una puntuación baja no señala una zona concreta del cerebro.
Cómo se lee el resultado
Los errores perseverativos son la puntuación que más se cita porque son los que mejor separan a los pacientes con lesiones frontales de los demás. Pero en población general la variación es grande. Romine y colaboradores (2004) encontraron, en un metaanálisis con niños, que el test distingue grupos clínicos de controles con una sensibilidad moderada y bastantes falsos positivos. Kopp, Lange y Steinke (2021) revisaron su fiabilidad en la práctica clínica y recomiendan no tomar una sola aplicación como una medida fija de la persona. Miles y colaboradores (2021) añaden que cada versión, en papel o en ordenador, puntúa de forma algo distinta.
Lo que no te dice
No diagnostica TDAH, ni demencia, ni ninguna lesión. Un resultado bajo puede venir de la tensión de recibir un «incorrecto» tras otro, de no haber entendido que la regla podía cambiar, del cansancio o de una estrategia de probar al azar. Un resultado alto no descarta dificultades ejecutivas en la vida diaria, que el test tampoco mide. Tampoco mide la inteligencia: hay personas brillantes que se aferran a una regla y personas corrientes que la sueltan a la primera. En consulta se interpreta junto con otras tareas y con la historia de la persona.
Preguntas frecuentes
¿Qué mide el test de Wisconsin?
Lo bien que detectas que una regla ha cambiado y pasas a otra, usando solo el acierto y el error. Las puntuaciones clave son las categorías completadas y los errores perseverativos.
¿Qué es un error perseverativo?
Seguir emparejando con la regla anterior después de que haya dejado de funcionar. Unos pocos son normales. Muchos seguidos, cuando ya has visto varias veces que fallas, son lo que el test busca.
¿Puedo hacer el test de Wisconsin online?
Sí. Una versión en el navegador reparte las tarjetas, cambia la regla y cuenta tus errores como la de mesa. Los tiempos y la puntuación no son idénticos a los del manual, así que no compares con sus baremos.
Información general, no un diagnóstico
Esta guía explica cómo se describe y se mide el test de clasificación de tarjetas de Wisconsin. No sustituye la evaluación de un profesional clínico cualificado, y las fuentes que cita no avalan a Neuropsych.
Referencias
- Berg EA. A simple objective technique for measuring flexibility in thinking. The Journal of General Psychology. 1948;39(1):15-22. (En inglés.) https://doi.org/10.1080/00221309.1948.9918159
- Grant DA, Berg EA. A behavioral analysis of degree of reinforcement and ease of shifting to new responses in a Weigl-type card-sorting problem. Journal of Experimental Psychology. 1948;38(4):404-411. (En inglés.) https://doi.org/10.1037/h0059831
- Milner B. Effects of different brain lesions on card sorting: the role of the frontal lobes. Archives of Neurology. 1963;9(1):90-100. (En inglés.) https://doi.org/10.1001/archneur.1963.00460070100010
- Nyhus E, Barceló F. The Wisconsin Card Sorting Test and the cognitive assessment of prefrontal executive functions: a critical update. Brain and Cognition. 2009;71(3):437-451. (En inglés.) https://doi.org/10.1016/j.bandc.2009.03.005
- Romine CB, Lee D, Wolfe ME, Homack S, George C, Riccio CA. Wisconsin Card Sorting Test with children: a meta-analytic study of sensitivity and specificity. Archives of Clinical Neuropsychology. 2004;19(8):1027-1041. (En inglés.) https://doi.org/10.1016/j.acn.2003.12.009
- Kopp B, Lange F, Steinke A. The reliability of the Wisconsin Card Sorting Test in clinical practice. Assessment. 2021;28(1):248-263. (En inglés.) https://doi.org/10.1177/1073191119866257
- Miles S, Howlett CA, Berryman C, Nedeljkovic M, Moseley GL, Phillipou A. Considerations for using the Wisconsin Card Sorting Test to assess cognitive flexibility. Behavior Research Methods. 2021;53:2083-2091. (En inglés.) https://doi.org/10.3758/s13428-021-01551-3